Extranjeros en el Japón feudal
> “El hombre era fuerte, de gran porte, y su color era como el del carbón.” — Crónica japonesa, siglo XVI En la historia del Japón feudal, los samuráis fueron símbolo de honor, lealtad y fuerza. Generalmente se trataba de hombres nacidos en clanes japoneses, herederos de una tradición militar que los ligaba a sus señores y a un código estricto de conducta. Sin embargo, hubo casos excepcionales en los que extranjeros lograron ganarse un lugar en esa sociedad cerrada, llegando incluso a ser reconocidos como samuráis o sirviendo como asesores de gran importancia. El más célebre de todos fue Yasuke, un africano llegado a Japón en 1579 junto a misioneros jesuitas portugueses. Su altura imponente y piel negra llamaron la atención de Oda Nobunaga, quien lo tomó bajo su servicio. Nobunaga le otorgó armas, una residencia y lo trató como a un samurái. Yasuke participó en campañas militares y fue testigo de la tragedia en el templo Honnō-ji, donde su señor murió traicionado en 1582...